martes, 21 de agosto de 2012

10k ALBORAIA - DIVINA PASTORA




30 de junio de 2012


Aquel 30 de junio de 2012 será un día triste para el entorno natural y medioambiental de la Comunidad Valenciana, y por ende para todo el país. Miles de hectáreas se quemaban en el interior de nuestra autonomía por unos incendios devastadores que provocaban, junto a un viento a favor, una nube de cenizas sobre la atmósfera de la ciudad desde el sábado día 30 de junio hasta su extinción unos tres días después. El domingo, la jornada posterior a la carrera, fue el más dramático, pues el cielo de la ciudad estaba completamente envuelto de aquel velo humeante. Se quemaban nuestros bosques…

El sábado 30 de junio a las 19 horas de la tarde se celebra en Alboraia una nueva edición de la Volta a Peu Solidaria de ayuda contra el cáncer. Se iba a realizar en un circuito muy rural, entre campos de chufas y huerta tradicional valenciana en una decena de kilómetros bajo el intenso calor de finales de junio. No debería haberme atrevido a realizarla y quiero conservar mi salud, pero pensé que una botellita de agua en la mano me salvaría de una deshidratación precoz. Así me atreví a participar, con el acompañamiento de mi familia al completo. No faltaba ni Laura ni Aroa. ¡Saben que donde se reparte horchata un poco hay que probar!

Nada más llegar se recoge el dorsal y se elige la camiseta, ¡que después no queremos líos!
Me pasé la mañana bebiendo de todo: zumos, isotónicas, agua hasta ahogarse… Había ido ya mil veces al baño, no obstante las ganas de volver se manifestaron en los prolegómenos de la carrera y sí señores, la cola de un baño de hombres era por primera vez más larga que el de féminas. Claro está que se debe al porcentaje de varones respecto al de mujeres y a los escasísimos urinarios disponibles…

Dispuestos a salir, con mi botella ya recalentada de isotónica en la mano y cerca de mis seguidores a la sombra. Me ofrecen sus recomendaciones y sus consejos. Los típicos son lo de que si no puedes más te pares y camines, que no te excedas... Lo cierto es que últimamente he pensado que actualmente, que tengo el estado físico mejor que antes, no creo que requiera que pare a caminar. Sin embargo, el dichoso día tenía que llegar y el calor animó a que en el kilómetro 6 mi cuerpo dijese basta. Pero enseguida iré a ello.
Se da el pistoletazo de salida y no salgo muy atrás. Se nota que la gente no está muy por la labor de competir duramente. Alboraia aplaude el paso de los corredores y a mí me encantan esos primeros minutos de paso urbano, entre la sombra de las calles que siempre portan tránsito rodado y hoy se fastidian. ¡Hoy mandan las zapatillas, conductores y conductoras!

Salimos a la huerta tradicional valenciana, la del norte de la ciudad, de la chufa, la de las cebollas y patatas, la de los alcachoferos y el riego por acequias alrededor de las alquerías. Una imagen con una potencia visual paisajística fabulosa. El sol pega fuerte allí, pero también hay una suave brisa que proviene del mar a menos de un kilómetro. Sabemos que luego vamos allí, a la playa por el paseo marítimo. A través de los campos, en alguna alquería un amable señor nos rocía con una manguera agradeciendo la acción todos al paso. Alguno lo pregunta que si también puede repartir cerveza pero el bromeando dice que si hubiera pasado de los primeros habría tenido, pero se agotó.

El paso por el paseo marítimo comenzó a ser algo agobiante, la brisa no era del todo fresca, el sol pegaba fuerte en aquel cielo ya cubierto ligeramente de ceniza. Pero peor fue después el paso por el camino de gravas hasta el Barranc del Carraixet. A través de un paso muy estrecho, largo y de poca altura que atraviesa por debajo de la autovía y produce unas sensaciones agobiantes y claustrofóbicas llegamos al punto donde decidí por el bien de mi salud, pararme a tomar aire.

Et voilà! Mi primer bajón real en una carrera. Una larga serie de stop & go hasta que consiguiese recuperarme y si podía ser posible, correr de nuevo bajo la sombra más adelante. Miraba a través de los cristales de las gafas de sol deportivas al astro rey, allí en el cielo atizando con desdén tras el ligero velo del humo de los incendios. Los corredores y corredoras me adelantaban, a veces me incorporaba al ritmo de alguno pero enseguida volvía a caer bajo los efectos de la fatiga. Así durante un kilómetro, donde perdí todas las oportunidades de bajar de los 52 minutos que hice en Alaquàs. Otra vez será. Lo importante era terminar la carrera como sea, pero tampoco quería llegar andando a meta…
Cuando quedaban solo dos kms, tiré la botella de líquido que me acompañó durante la carrera y decidí llegar al final con dignidad. Troté firme, con ánimo y fuerzas que saqué del alma, por que del cuerpo ya no podía exprimir más. Las calles del municipio me reconfortaron, la sombra de las fachadas me refrescó y el ánimo de la gente me arropó.
Vi a mi familia en la recta de metas, todos ellos animando, fotografiando y grabando. Me produjo mucha alegría. Troté hasta el final, hasta aquel arco hinchable con cuatro letras escritas que me supieron a gloria: META.

Al final, 58 minutos. Lógico tras las sucesivas paradas en Carraixet.

Ahora había que dirigirse al avituallamiento final, muy generoso con bebida, con melón, con fartons y con horchata de la buena, de la artesanal, qué rica…

Sudé más que nunca la camiseta. La estrujé y formé un charco en el suelo. Mas allá del asco que pueda dar, habría sudado aproximadamente medio litro de agua. ¡Cómo para caer seco al suelo!

En conclusión, fue una interesante carrera, mas el calor impidió disfrutarla al cien por cien.

Y quiero decir, que hasta que no se vive no se siente: si hay que parar por que el cuerpo no puede, hazle caso. Una marca es solo una marca, un tiempo. ¡Tu vida vale mucho más que ello!


Últimos metros de la prueba de Alboraia '12