28 de julio de 2012
En mi modesta opinión, creo que aquello que se realiza en
casa de uno para el disfrute de muchos es completamente satisfactorio
personalmente. Más aun cuando al día siguiente todo lo que llueve en cuanto a
críticas del evento son favorables, positivas felicitaciones y buenas palabras
dirigidas al anfitrión. Así fue en Aldaia, municipio en el que resido desde que
nací, y que albergó la segunda edición de los 10k Sense Limits. La tradición deportiva del poble es notoria, con un veterano polideportivo confinado en sus
escasos metros cuadrados y sorprendido ante el crecimiento urbano continuo de
la hoy llamada “ciudad” de Aldaia, con mas de 30 millares de habitantes.
Debo añadir
que la creación de parques, carriles bici que conectan otras localidades
cercanas, la extensión de huerta de regadío y una agradable brisa de levante por
las tardes anima a que, cada vez más, la gente se calce las deportivas y salga
a involucrarse en esta moda actual, no solo del cuerpo bonito, sino del cuerpo
saludable. La llamada ruta del colesterol
es recorrida a lo largo del día, desde la aurora al ocaso, por cientos de
personas de todas las edades. El efecto llamada se hace cada vez más fuerte y
los deportistas proliferan. En mayor medida los corredores, con sus coloridos
atuendos y sus distintos ritmos de trote llenan los parques y animan a
participar a aquel o aquella que dubitativo se pregunta si unirse a ellos, a
aquella marea de ejemplo de vida sana.
Por corta tradición, la carrera en Aldaia siempre se ha
realizado el último sábado de julio y día posterior al evento del concurso de
paellas en plenas fiestas municipales. Puedo pensar que la carrera se plasma en
el calendario de actividades seguido a la verbena para fastidiar a quien quiera
cometer excesos la noche de antes o puedo pensar que es para garantizar la vida
sana. Personalmente desde que participo en la Volta a Peu de Aldaia ya no acudo
a la fiesta de las Paellas tan activamente como antes, pues la gente bebe más
que come, y se alcoholiza uno más que bebe. Será que me hago mayor para algunas
celebraciones…
Entonces ansío ese día, el día de carrera de Aldaia, de
correr a través de las calles que conozco al dedillo, de cruzar las rotondas
que habitualmente hago en coche, de recorrer los túneles que salvan la vía del
ferrocarril por debajo y de ver a conocidos que te saludan al paso,
contemplando una carrera que solo acude una vez al año a sus barrios. Sales con
un plus de motivación, creyéndote un buen atleta ese día. Me siento fuerte, con
energía de sobra como para batir la marca de los 10k que no pude conseguir en
Alboraia por culpa del asfixiante calor. Quiero bajar de esos 52 minutos que
hice en Alaquàs, el pueblo vecino.
Hoy el día sale caluroso y lógico debería ser, pues el
calendario marca en rojo finales de julio y la entrada de agosto es inminente.
Sin embargo el cielo nos da una tregua y un recubrimiento de nubes ligero amansa
los mercurios. Las gafas de sol no van a ser necesarias y es de agradecer que Lorenzo
no se manifieste con contundencia. De hecho apenas lo vimos durante el
transcurso del acontecimiento. Tampoco ayudaba una brisa ligera de levante, no.
Creo que era una tarde más digna de jugar un partido de tenis que a correr una
decena de kilómetros. Pero estábamos en casa y no queremos quedar mal delante
de los invitados, ¿no?
Una pequeña mascletà
da la salida y los saludos se repiten por las dos orillas del rio creado por la
gente participante y aquellos que vienen a animarlos. Yo, como siempre, muy
bien acompañado. El trote hoy va a ser bueno, tiene buena pinta, tengo buena
expectativa. Me he hidratado mucho, he comido bien y he entrenado adecuadamente
los días de antes. No debería tener problemas. Damos una vuelta por el bulevar
este de Aldaia, parejo al cinturón verde que genera el parque suburbano. ¡Es tan
grato correr por esas avenidas que jamás antes te permitirían hacerlo por el
tráfico que cargan! Damos la vuelta en una rotonda para cruzarnos de frente con
los que están llegando. Saludos entre los corredores, entre los más avanzados y
los rezagados. Cada uno debe mantener su ritmo para hacer lo más importante,
llegar a meta y decirle a todos aquellos que corriste el 10k de Aldaia. No
importa el tiempo, importa la participación, la intención y si uno se dosifica
el esfuerzo como debe, acabar la carrera.
Pasamos por meta en el kilómetro 3 y un ambientazo en la
plaza del Ayuntamiento me emociona. Nunca había visto tanta gente animar en una
carrera en mi corta vida de corredor, salvo en Valencia y por que es la
capital. Una banda con músicos toca al paso de los participantes y la música
apremia. Es todo un fiestón organizativo. Yo sigo pensando que la carrera va a
ser larga, que aun quedan 7kms y que el calor va a dar problemas, pero me
siento en forma esa tarde y llevo ese plus de motivación que tan importante es
para el deportista, pues le hace sentirse más fuerte de lo que es.
Mis abuelos esperan mi paso por la estación de tren, me
acerco a saludarlos y por ello salgo de la línea de corredores que aprovechan
la sombra arrojada por las fachadas. Mi abuelo me da una regañina por que según
él si me aparto del grupo me van a adelantar y a ganar. Si hubiera tenido
aliento le hubiera dicho: «Abuelo, el corredor que gane la carrera
probablemente lo habrá hecho ya estando yo en el kilómetro 4». También saludo a
mis tíos, que me observan desde el balcón de su casa y llego en unos metros al
primer avituallamiento. Agua muy fría, sinceramente demasiado helada. Te
produce hasta choque térmico. Pero bueno, bebo un poco y adelante. A por el
primer túnel y de nuevo al siguiente paso por la estación de tren, ahora por el
otro lado de las vías. De nuevo veo a mis abuelos y me desean todo el ánimo del
mundo. Ahora en dirección al polideportivo, donde veo a Silvia y algún que otro
conocido que me apremia a seguir con fuerza. Pasamos por una manguera elevada
sobre las cabezas de los participantes que manaba agua dispersa para refrescarnos.
Abro las manos para recibir tan preciado líquido refrigerante y uno de los
miembros de la organización broma: «Oye, que no vas a dejar agua para los demás».
Me dirijo a pasar ya por los últimos 3kms, el cansancio se hace notorio al
subir la cuesta del último paso inferior sobre la vía y recojo el último
avituallamiento de carrera. Rumbo al paso por mi barrio, por las inmediaciones
de mi casa, donde está mi familia, mi novia graba un vídeo de mi trote a través
del panel que indica el octavo kilómetro. Aun quedan dos de sufrimiento y estoy
sudando demasiado. He elegido a un grupo de cuatro corredores compuesto por
tres chicos y una chica que llevan una muy buena marcha y si los sigo seguro
que marcaré mi récord de tiempo en una carrera de diez mil metros. Pero esos
pasos a través de los barrios más antiguos de la localidad se hacen eternos,
tengo pocos hidratos ya en mi cuerpo y el cansancio está batiendo mi capacidad
de aguante mental. Comienzo a funcionar por automatismo, la sensación de que
las piernas van por inercia de movimiento pero el tronco deja de estar lo
estable que debería; ese balanceo torpe del corredor en las últimas antes de
rendirse y sujetarse las caderas como si fuera a desplomarse… La Calle Mayor,
los últimos trescientos metros. La recta de meta. Ya no hay marcha atrás, ya
hay que entrar como un campeón, como el emperador que cruza Roma, como el Rey
que retorna al castillo después de ganar la guerra. Eres uno más entre todos
los corredores que finalizan la prueba, pero eres importante, sobre todo para
aquellos que te han animado los días anteriores y muy satisfecho contigo mismo.
Sobre todo, muy satisfecho contigo mismo y de que la organización haya sido tan
bien resuelta.
Un año más corriendo en Aldaia y esperemos que no sea el último.
Excelente carrera alejada de aquellos trazados poligoneros sin mucha alegría.
Aldaia nos dio un paseo por el poble,
por cada una de las piezas que compone su morfología urbana más propia. Ya
habrá carreras de huerta, de polígonos, de caminos solitarios sin animación.
Hoy podíamos permitirnos comer en este restaurante caro, hoy podíamos
permitirnoslo…
Al final, un tiempo de 50 minutos. Mi record hasta el
momento. Aunque debo bajar la marca para las siguientes carreras.
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