lunes, 28 de mayo de 2012

XXXª Volta a Peu de València 2012



20 de mayo de 2012

Volta a peu de València 2012

La fiesta máxima de las carreras populares es, sin ninguna duda, la Volta a peu de Valencia. Es un evento multitudinario, muy vistoso y con un mensaje de conciencia y llamamiento a la población para fomentar el deporte; dirigido a los activos y a los sedentarios, a aquellos que se calzan a menudo las zapatillas de correr y también a los que abusan del sofá. Se reúnen todos: mujeres y hombres en similar proporción de participación; niños y niñas acompañados de sus padres o sus abuelos, que por cierto, son un colectivo generacional que me encanta ver en las carreras; toda la familia reunida para trotar por las avenidas de valencia al ritmo de palmadas matutinas al unísono, algo que emociona mucho cuando son mas de 20.000 almas las que lo hacen a la vez.

Me ofrece simpatía esta prueba, aunque tampoco es del todo apta para marcar un buen ritmo de zancada y controlar tu tiempo en los 8kms que tiene de distancia el recorrido. Esto es debido a la enorme masa de gente que participa en el evento e invaden el ancho disponible de la calle.

Nos despertamos el domingo 20 de mayo - día de mi cumpleaños - con una soleada mañana que contrasta mucho con la de la edición de año pasado en la cual fue protagonista una inquietante lluvia previa al pistoletazo de salida.
Solecito del bueno, del que anima, del que no llega a torrar pero agradece una mañana primaveral. Hoy toca pasárselo bien y entretenerse corriendo al ritmo que voy charlando con mi buen amigo Julián atravesando las calles de la capital.

Me despierto a las 7 de la mañana… ¡Un domingo! ¿Nos hemos vuelto locos?
Pero hay que desayunar bien, un poco de hidratos de carbono por allí, otro poco por allá... lo típico que hacen los deportistas o aspirantes a ello, como es el caso propio, y a continuación vuelvo a dormir una horita más. Realmente iba a ponerme frente al ordenador a elaborar mi proyecto final de carrera, pero tengo excesiva pereza esa mañana para ponerme a diseñar.

Salgo de casa con mis padres y quedamos con Julián para partir a la trigésima edición de la Volta a peu de la ciudad de València, ¡Qué numero mas redondo y bonito!... pues mira tu por donde han diseñado una camiseta de regalo a los corredores que proporciona, lastima no, lo siguiente...

Llegamos en coche a las inmediaciones del Paseo de la Alameda y nos topamos de bruces contra el primer obstáculo de la carrera: los accesos por los puentes están cortados y hay que continuar hasta mas allá del de Aragón para cruzar a la otra parte de antiguo cauce del rio y desde la cual se efectúa la salida. Indico a mi padre, nuestro chofer en el dia de hoy, que pare el vehículo en el semáforo en rojo y que salgamos ya rumbo al punto de partida, pues de no ser así llegaríamos tarde y no es cuestión de ser impuntuales cuando nos están esperando, ¿verdad? Y más aún habiendo madrugado tanto...

Caminamos hasta la recta de salida, un amplio y largo paseo que comienza a albergar corredoras y corredores que calientan sus piernas con trotes aleatorios. Como un enjambre de abejas revoloteando en torno a una colmena, trotan veinte metros, se dan la vuelta, trotan otros veinte de vuelta, estiran, saltan... todo sea por evitarse una lesión en mitad de la prueba.

Incontable número de participantes. Una autentica aglomeración de corredores y ojo, que salimos desde las ultimas líneas... ¡La de gente que vamos a tener que ir esquivando! Saludamos a las cámaras de la tele, por si nos vemos luego allí y podemos decir: ¡Mira, mira, ahí estamos! Y al trote, a la marcha Julián y yo pasando junto a personajes variopintos como perros con dorsal acompañados con su amo o ama, niñas en patines, gente en silla de ruedas que se impulsan con su brazos o son dirigidos por alguien, padres que llevan carritos de bebe y circulan a la marcha... en resumen, dorsales varios, lo que no se ve tan a menudo en el resto de las carreras populares. Y gusta, me alegra ver que la gente lo intenta y se anima y hacen chistes y comentarios graciosos sobre ello. Me encanta el típico "¿Cuánto falta para llegar?" nada más dan la orden de salida, o el de si nos van a dar una caña de cerveza y una tapita al acabar, entre muchos otros.

Pasar a través del túnel de las Grandes Vías y palmear todos al unísono es algo bastante simpático, suena como una Mascletà. Yo no podia palmear, pues tenia el teléfono móvil en la mano... pero suelto un ¡Vamos, vamos! Sí, necesito un bolsillo… Mejor, un brazalete para cargar con el teléfono sin problemas.
San Vicente, San Agustín, Guillem de Castro, Torres de Quart, Blanqueries, Torres de Serranos y enfilando la recta de meta para recibir la famosa camiseta conmemorativa de algodón y una bebida isotónica que siempre se agradece para recuperar electrolito en el cuerpo.

Julián contento y yo también, por supuesto, todo ha ido bien, soy un año mas viejo y lo he pasado trotando por las calles de la ciudad. No me puedo quejar.
El tiempo aquí es lo de menos, pues no es reflejo de la realidad tampoco... 47 minutos más o menos en hacer 8 kms. Al trote suave, lo importante es participar, como en todos los deportes y disfrutar de ello.

Ps: Me gustaría conocer al diseñador de las camisetas. Igual no me sorprendo y es verdad que lo elabora el sobrinito pequeño de alguien que manda mucho en el ayuntamiento de la ciudad.


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