12 de mayo de 2012
Me apetecía realizar una carrerita. Mejor corta, de menos de 10kms, después del intento fallido
de correr en Cheste una semana antes debido no me encontraba bien para disputar
una decena de miles de metros. Hay semanas que cuestan mas que otras, y Cheste
tenia un circuito complicado para la motivación de aquellos dias. Se hace
complicado realizar un entrenamiento adecuado y constante alguna semana, y
concretamente si eres estudiante de Arquitectura. En periodo de entrega de
proyectos se duerme poco, se dispone de poco tiempo libre, el reloj marcha en
tu contra y la impresora te traiciona plasmando grises que no deberían ser tan
oscuros... Volviendo a lo que quería decir, que se emplea poco tiempo en
estirar las piernas, a no ser que estés hasta las narices de estar sentado
durante horas frente al ordenador y decidas que hasta aquí hemos llegado. Voy a
trotar un rato y así veo el sol.
No corrí en Cheste por baja forma, y es una verdadera
lastima, pues era gratis y ahora es poco común participar en carreritas en las
que no haya que soltar un eurito al menos...
Pero hay que resarcirse de ello, se emplea el fin de semana
en otro deporte maravilloso, como es el del Tiro con arco que disfruto practicando
desde hace unos meses. No todo va a ser perder calorías a marchas forzadas
sudando y dando zancadas!
Propongo a mis amigos con ganas e idea de correr alguna que
otra Volta a peu, realizar la Carrera contra la droga de Torrente, el dia 12 de
mayo. La misma tarde que se disputan los 15 kms de Massamagrell, que algún día
intentare. Rectifico: no se intenta, se hace. Se llega hasta el final. Bueno,
tampoco seamos drásticos, que el cuerpo tiene un limite y prefiero seguir con
mi corazón a pleno rendimiento. No voy a hacer caso al celebre escritor japonés
Murakami, cuyo lema en las carreras en las que participa es que jamás acabara
una de ellas andando, que siempre se mantendrá corriendo. Pues señor, admiro
mucho su voluntad, su energía y su éxito, pero tengo familia y novia que me
quieren y si tengo que parar para caminar, pues paro y termino la carrera. Ya
me ocurrió en antaño en la Volta a peu de la playa de Malvarrosa... por cierto,
en un futuro comentare en una entrada de este blog aquella participación tan
desastrosa que repetí dos años consecutivos. El dicho ese del ser humano y el
tropiezo en la misma piedra que todos conocemos…
A lo que iba, que participamos en esta prueba de Torrente,
ciudad grande de casi 100.000 habitantes y solo 300 corredores a lo sumo. Se
entiende, ese dia se disputa la carrera mencionada antes de Massamagrell y la
manifestación del 12M.
Bien acompañado con Juanpe y Rafa, dejamos estacionado el
coche cerca del Parc central y nos disponemos a buscar la calle de la salida,
que por las inmediaciones debería estar. Me pierdo, nos perdemos, me pongo un
poco nervioso pero enseguida se me pasa. Un amable señor, miembro de protección
civil nos indica que la salida esta en la calle que sube y a la derecha. Bien,
nos quedan veinte minutos, ya escuchamos la voz de la speaker por los
altavoces, que es la señal que anima (y al final cansa) en las carreras. Es la
primera Volta a peu de Rafa y la segunda de Juanpe. Yo llevo ya unas cuantas en
las piernas, aunque no tantas como me gustaría haber hecho si descubro esto del
running mucho antes. Están los dos fuertes, pero el pobre Juanpe viene tocado
de la rodilla después de haber entrenado esa semana. Le recomiendo que tenga
tranquilidad en el trote, que este tranquilo que no va a quedarse el último, ¡ni
mucho menos! Curiosamente en la recogida de dorsales, Rafa no puede disfrutar
del suyo adjudicado pues por lo visto alguien ya lo ha recogido... cosas que
pasan a veces en la mesa de organización. En serio, eso es un asunto a reflejar
en los archivos de lo paranormal. Menos mal que no optamos a premios por quedar
entre los primeros ni nada, por que el lio del dorsal seria tremendo.
En fin, que comienzan los 6kms en una tarde que se nubla
agradecidamente, pues el sol estaba golpeando con fuerza ese mediado de mayo. Se
anticipaba el verano. Podemos trotar sin fatiga y eso es un beneficio tremendo
para el cuerpo. Nos ofrecen avituallamiento de agua en el km2. ¡Pero si aun no
tengo sed! Aun así, me refresco la boca un poco y me echo por la nuca, que
luego lo agradeceré. Bajamos y subimos túneles que salvan pasos de vías, pero
en pocos metros mas adelante, subimos y bajamos puentes que también salvan
pasos de vías... ¿que clase de broma es esta? Tanta rampa y cuesta merma el
cuerpo de los corredores principiantes y mis últimos seiscientos metros se
hacen tediosos. Me cruzo de frente con Juanpe en el tramo recto de doble
sentido de la marcha, en la Ronda del Safranar, donde los corredores que se
conocen se animan unos a otros. Es el tramo donde los de media tabla de la
clasificación ven lo bien que van los primeros, pero no se desaniman porque
tampoco les sacan tanta diferencia, y también hay muchísimos que les siguen, donde
los primeros se sienten felices de ver tanta gente detrás de ellos, donde los últimos
ven con dureza la cantidad de participantes que tienen por delante y que jamás
alcanzaran en el día de hoy. Corro todo el rato tras la estela de un abuelete
que lleva un ritmo endiablado. Admirable. De mayor quiero ser como ellos y no
lo digo de broma. Lo adelanto en la ultima subida y bajada del puente que lleva
a la rotonda del tanatorio, pero en la recta de meta me vuelve a dar caza y me
anima, me insta a realizar un ultimo sprint y sobrepasar la línea final como un
campeón, al igual que hizo Rafa doscientos metros antes, que tenia fuerzas de
sobra para rebasarme mientras me saludaba y enfilaba la calle de llegada. Algún
dia se la devolveré… por adelantarme en el último minuto. ;)
Al final, un tiempo de 29’ 50’’, curiosamente el mismo que
el de la llegada al velódromo Lluis Puig, y de regalo de una bolsa que no contenía
camiseta, pero si un gel de ducha, un after sun, un calendario de mesa y un
bloc de notas. Buen obsequio, si señor.
Y todos contentos de vuelta, por que estamos fuertes, por
que resistimos cualquier cosa, por que somos muy espartanos, gladiadores,
guerreros... pero al día siguiente bien nos duele el cuerpo por agujetas hasta
las pestañas.
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